Así cambió la historia: el nuevo capitalismo

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A lo largo del siglo XX, la democracia alcanzó su plenitud como modelo político y social que establecía la soberanía del pueblo ciudadano, coexistiendo cómodamente con el modelo capitalista, en el marco de un amplio consenso para la implanta-ción, por parte de todos los gobiernos del mundo desarrollado, de políticas de redistribución de la riqueza, financiadas mediante subidas en el recaudación fiscal a través de la introducción de la progresividad en las escalas fiscales. Significativas subidas salariales convenidas para obreros y trabajadores, así como modelos de cogestión y reparto de beneficios en las empresas, no impedían que las rentas del capital, por su parte, también obtuvieran su porción magra en el reparto de la creciente riqueza que el progreso iba generando. A raíz de ello, los Estados aumentaron su tamaño y sus recursos, lo que les permitió poner en marcha nuevos programas de Bienestar Social que, además de mitigar las diferencias entre clases, pretendían propiciar un acercamiento en las oportunidades de prosperidad para todos, facilitando y garantizando el acceso gratuito a una serie creciente de servicios básicos esenciales para quienes no pudieran costeárselos, como la educación o la sanidad.

El gran cambio, y para muchos el grave problema, surge cuando la globalización, la tecnología y la financiarización de la economía adquieren impulso sobre todo a partir de los años setenta y rompen ese marco de referencia del Estado-Nación y las reglas que, a través de pacto entre capital y trabajo, regían el bien común.

Esta contrarrevolución reaccionaria, se asentaba entonces y persiste en la actualidad cimentada profundamente en tres dogmas fundamentales:

  1. A) “El Estado no es la solución, sino la causa de los pro-blemas”. (Ronald Reagan, expresidente de los Estados Unidos).
  2. B) “La sociedad y la ciudadanía como tal no existen; solo existen los individuos”. (Margaret Thatcher, ex primer ministra de Gran Bretaña).
  3. C) “La economía, en cualquiera de sus formas y especial-mente en sus nuevas manifestaciones y modelos, pasa a anteponerse a la política como germen esencial de la vida en sociedad, convirtiéndose esta, la política, en mero vehículo para la ejecución de los dictados de aquella… Los mercados no regulados son plenamente eficientes”. (Escuela Universitaria de Chicago).

En mi último libro “Ni Trump, ni Merkel, ni Rajoy. Cien ideas para salvar una democracia herida” he intentado explicar cómo desde ese primer liberalismo hemos llegado a una situación como la actual donde los derechos más fundamentales están en duda y donde Occidente para dirigirse hacia una sociedad dividida en una pequeña casta enriquecida y dominante y una multitud empobrecida.

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Mensaje para Twitter: Así cambio la Historia: del Bienestar al neocapitalismo más salvaje. [añadir URL] #capitalismo #libros #blog

 

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