Sobre mi

Javier Sánchez

Me llamo Javier Sanchez Alvarez y hace 500 años fui director general de una gran multinacional. Un día ( más bien, resulto ser una evolución lenta a lo largo de casi un decenio) comprendí que aquello no me daba más allá de mucho ego y dinero…. Cuestiones que en su momento me habían resultado “maravillosas” pero que ahora, llegando a los 50, me parecían insuficientes para justificar el tiempo que me quedaba de vida y tanto y tanto que podía no haber vivido , desde mi mismo,  inmolándolo en el altar de un enorme esfuerzo y dedicación aplicados por un personaje que ni siquiera resultaba ser completamente yo….  Acabe mandándoles a paseo; de resultas de lo cual, experimente en mis carnes esa enorme experiencia del silencio y olvido cuando se derrumba el poder y el personaje que lo sustentaba, situación que, por más que te la hayan contado, solo se alcanza a sentir cuando te acontece realmente. Toda una lección sobre la vida y los humanos

Después comencé a trabajar con Consultor (en un país donde salvo las multinacionales nadie cree en la consultaría, salvo aquella que te permita pagar menos impuestos, por lo legal o por lo ilegal) y como Profesor de Escuelas de Negocios ( nunca pensé que descubriría un mundo donde se encuentre más mezclada la excelencia y la mediocridad más absoluta).
Hoy ya estoy jubilado y vivo para mis hobbies… y mi identidad como Javier, a secas. He tenido la suerte infinita de nacer inquieto, curioso y voyeur y ello me ha llevado a querer siempre descubrir y aprender  cosas nuevas de la vida: he recorrido casi ¾ partes del mundo viviendo aventuras increíbles; he publicado cuatro libros, incluso bastante bien considerados (sospechoso); soy un ciudadano comprometido (de los que se creen,  como parte del pueblo, titular con otros de la Soberanía) que participa en manifestaciones, foros, debates … Me importa la política, la sociología, casi tanto como la música el teatro y sobretodo leer, leer y leer o escribir, escribir, escribir…Aunque solo fuera para atisbar a entender un poco del gran laberinto de la existencia, sin necesidad de que me dicten lo que debo comprender.
De risas y lágrimas no ando escaso. De miedos e ilusiones tampoco. De luchas ,alguna victoria y tantas derrotas, menos aún.

De creencias y principios  soy rico. De contradicciones y errores…. demasiado.

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